Títeres y bicicleta, una combinación mágica

Entrevista a Pablo Olías, el Titiribici

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Hace unos meses, en las III Jornadas de Grandes Viajes celebradas en Madrid, quedamos cautivados por una experiencia que unía títeres y bicicleta, sí hablamos del Titiribici uno de los proyectos cicloviajeros más bonitos y entrañables que hemos conocido. Pablo Olías con la inestimable ayuda de sus inseparables amigos Stavizky, Pegolete y Numa, recorrieron Sudamérica repartiendo sonrisas, ilusiones y sueños a lomos de una bicicleta, tirando de un remolque y representando cientos de actuaciones en los lugares más remotos.

Tal vez, el nombre de Pablo Olías no os suene a muchos, pero si os digo que detrás de ese nombre se esconde el Titiribici, seguro que a más de uno se le dibuja una sonrisa en la cara.

El Titiribici posando con sus títeres y bicicleta
Pablo Olías posando con sus títeres y bicicleta| Fuente: Titiribici

Pablo es un arquitecto sevillano al que su pasión por los títeres, los viajes y las bicicletas le llevaron a dejar su profesión para dedicarse, en cuerpo y alma, a su verdadera pasión: dar vida a sus marionetas y viajar en bicicleta. Empezó a viajar de adolescente y, desde el primer viaje que hizo, descubrió que sus títeres eran una fuente de alegría y de sonrisas para grandes y pequeños. Además, sus pequeños espectáculos de calle le permitían sufragar los viajes de cicloturismo que iba haciendo, con lo que él y sus marionetas se fueron transformando en una misma cosa. Así, poco a poco y casi sin darse cuenta, en la cabeza de Pablo se empezaron a sentar las bases del proyecto que hoy os traemos a CicloTraveling:

Con todos ustedes, el fantástico, el único, el inigualable… ¡¡Titiribici!!

De sus manos y su ingenio salió el diseño de un remolque en el que llevar un pequeño escenario y donde guardar a las estrellas de sus espectáculos: el músico Stavizky, el polaco Pegolete y el duende Numa. En su taller construyó a sus tres compañeros de viaje y de su cabeza salieron las historias que cuenta a través de ellos y con las que consigue hacernos reír y emocionarnos.

Os dejamos con la entrevistar a Pablo Olías, el Titiribici:

1. ¿Qué significado tienen para Pablo Olías Stavizky, Pegolete y Numa? ¿Y sus viajes en bicicleta?

Mis marionetas para mí trascienden lo material. Después de más de 20 años viajando con ellas se han convertido en una parte esencial de mi vida. Me han acercado mucho a la gente, me han traído momentos muy especiales a mi vida, me han “llenado los bolsillos “ en mis viajes a Europa permitiéndome no solo vivir de ellas sino viajar por el mundo sin necesidad de cobrar mis espectáculos, me han transportado a un mundo mágico inimaginable… Desde luego que están muy lejos de ser simples muñecos.

Espectáculo de Titiribici - Títeres y bicicleta
Espectáculo de Titiribici | Fuente: Titiribici

Mis viajes en bicicleta significan todo lo que para la mayoría de los cicloviajeros representa viajar en bicicleta. Son miles de cosas pero destacaría la libertad, la capacidad de acercarte a la gente, de generar confianza en ellas, el maravilloso chute “hormonal” de llegar a los lugares con esfuerzo y de disfrutar de los paisajes con el cuerpo rebosando endorfinas…

Numa - Títeres y bicicleta
Numa rodeada de niños de un colegio | Fuente: Titiribici

2. ¿Existe un punto de inflexión, un momento concreto en tu vida, en el que decides dejar tu vida “normal” para lanzarte a la aventura de viajar, o fue un proceso progresivo en el tiempo? ¿Cómo se forjó en tu cabeza combinar títeres y bicicleta, es decir, el proyecto Titiribici?

Viajo en bici desde hace 22 años y mi primer viaje en bicicleta con títeres fue hace 20. Utilicé estas para financiarme el viaje y así fui descubriendo cuánto más tenían estas que aportarme. Desde entonces viajar, la bicicleta y las marionetas son prácticamente indisociables.

La única novedad de este último viaje ha sido tanto su extensión en el tiempo como el carácter gratuito de los espectáculos.

3. ¿Qué aporta la bicicleta a tus viajes? ¿Qué sientes al viajar en bicicleta por el mundo?

Me acerca a la gente. Generas confianza en ella. La gente suele verte vulnerable, por lo que siempre están dispuestas a ayudarte. La bicicleta te sitúa además en un plano mucho más cercano a ella. Libertad. No dependes de nada excepto de ti mismo. Viajar en bicicleta es, además, ¡baratísimo!

4. Llevar un remolque de las características del que llevas tú supone arrastrar un peso considerable, ¿entrenaste antes de partir a Sudamérica o ni lo pensaste?

Ni lo pensé. Nunca entendí la gente que entrena para un viaje. El propio viaje es el mejor entrenamiento. Empiezas haciendo menos kilómetros y según te vayas sintiendo vas subiendo el rendimiento diario. De hecho, yo no sabía si podría tirar de aquel remolque y tanto peso. Nunca lo había probado y no tuve tiempo de hacerlo antes de subirme a aquel avión destino a Brasil. Además, mi rodilla había sido recién operada por tercera vez de los ligamentos así que estaba aún muy tocada…

Titiribici subiendo con títeres y bicicleta
El Titiribici subiendo con todo el equipo | Fuente: Titiribici

5. ¿Cómo gestionaste el transporte de todo el material que llevas de España a Brasil? ¿Cómo facturaste un carro como el tuyo?

Con muchiiiiisima fe. La caja que me enviaron desde Espaibici era gigante y allí metí la bici, el remolque desarmado, los paneles con los que construiría la caja, el piano de una de las marionetas, las barras del escenario,… Pesaba una tonelada y dentro parecía viajar un tandem en vez de una bici convencional. Pagué los 75€ de facturación de la bici y no me pusieron ningún problema. Ni siquiera cuando vieron que necesitaban dos personas para levantar aquel mamotreto que ni siquiera cupo en el escáner de objetos especiales…

6. ¿Has hecho una estimación del dinero que has necesitado para hacer todo tu viaje? ¿Te costó mucho encontrar empresas que te ayudaran en este proyecto: proveedores de material, etc.?

Gasté una media de 250-300€ mensuales. En los países más baratos gasté más que en los caros ya que paraba en hoteles y comía en la calle. Me permitía más lujos… En la Patagonia acampé casi todos los días y me cocinaba en vez de comer en restaurantes.

Para el viaje acepté ayuda para materiales y el vuelo, pero rechacé varias ofertas de ayuda económica ya que quería ser muy puritano y consecuente con el tema de la gratuidad de los espectáculos.

Conseguir la ayuda en logística y materiales fue sin duda un arduo trabajo.

7. ¿Cuál fue la mayor dificultad con la que te encontraste en los dos años que estuviste de viaje por Sudamérica?

El viento. Sobre todo en la “Putagonia”

El Titiribici remolcando sus títeres y bicicleta
El Titiribici remolcando sus títeres y su bicicleta | Fuente: Titiribici

8. ¿Cómo ha influido el viaje por Sudamérica en tu vida? ¿Qué crees que ha cambiado en ti?

A pesar de lo tantísimo que disfruté el viaje y lo poco que me hicieron falta las comodidades ahora valoro mucho lo que tengo en casa. Hablo de las relaciones humanas. De construirlas, mimarlas y disfrutarlas. Eso es lo principal de la vida. En el viaje lo mejor es la gente que conoces y las experiencias que compartes con ellos, pero siempre toca irse y dejar a esas personas atrás. Eso es terrible y llegas a comprender lo importante que es construir y mantener esas relaciones en su día a día, esperando que perduren.

9. ¿Con qué momento te quedarías de tu viaje por Sudamérica? y ¿qué cambiarías si volvieras a hacerlo?

Con la obra que monté en una comunidad indígena en lo más recóndito de la Gran Sabana venezolana. Estuve un mes en el lugar más hermoso que he conocido en toda mi vida y creé talleres de títeres con los chicos. Después de 30 días trabajando más de 7 horas al día en una obra que ellos mismos escribieron, el resultado fue tan impresionante que a la vuelta a la ciudad (a varios días de viaje en bici y canoa por lugares prácticamente intransitables) me decidí a convencer a los políticos para que enviaran un avión del ejército a la Sabana para que recogieran a los chicos y los llevaran a la ciudad (donde poquísimas personas de la comunidad habían estado) a representar su espectáculo en el teatro, frente a 500 personas. Al final accedieron y los chicos fueron a pasar el fin de semana a la ciudad, a conocer la civilización que tan ajena les era y a “lucirse” con el espectáculo.

10. ¿Nos puedes contar un poco el equipo con el que hiciste el viaje: tipo de bicicleta, tienda de campaña, cocina, alforjas, herramientas, algo imprescindible para viajar algo que nunca pensaste que fuera tan útil? ¿Echaste algo de menos? ¿y de más?

Mi bici era una Fetamá Tibidabo que me esponsorizaron al 50% en Espaibici. Llevaba una tienda de campaña Robens para 2-3 personas con la intención de dejar dormir a mis marionetas dentro… Llevaba todas las pijadas del mundo. Hamaca, dos colchonetas para dormir, dos cocinillas, herramientas para las marionetas, para la bici, el cubo Ortlieb, la bolsa para la ducha, …. No prescindí de absolutamente nada. Desde el principio pensé: y qué más da. Un kilito más…

Bicicleta Fetama Tibidabo
El titiribici y su bicicleta Fetama Tibidabo | Fuente: Titiribici

11. ¿Qué país te sorprendió más de todos por los que pasaste? ¿Por qué?

Venezuela y Bolivia por ser los de mayor contraste con nuestra cultura y paisajes. Me fascinaron los dos.

12. Viajar en solitario es una experiencia que no todo el mundo se atreve a probar pero que los que la practican dicen que es maravillosa, ¿qué te gusta de la soledad? ¿te sentiste realmente solo en algún momento?

Es maravilloso viajar solo ya que disfrutas de la soledad cuando quieres y buscas compañía cuando lo deseas. Lo segundo no siempre está en tu mano pero no es difícil. En soledad se disfrutan con más intensidad la mayoría de los momentos, sobre todo los paisajes. Compartirlos es maravilloso pero supone a su vez ser menos consciente de ellos. Tienes una parte de tu energía puestas en quien te acompaña. Sin duda me quedo con una combinación de ambos.

13. A mitad de viaje conociste a una persona muy importante para ti con la que compartiste 6 meses de viaje, ¿cómo cambió tu forma de viajar?

Pues de la manera que comento en la respuesta anterior. A parte se pierde algo de libertad y flexibilidad en las decisiones. Pero como todo se mide al final con la famosa balanza que hace que merezca o no la pena. Para mí fue maravilloso que Adri me acompañara.

14. ¿Hay alguna imagen del viaje que aun hoy te siga viniendo a la mente de manera recurrente? ¿Echas de menos que el viaje haya terminado?

Me vienen a la cabeza las caritas sonrientes de los niños.

Y no, no lo echo de menos. A pesar de lo tantísimo que disfruté de cada momento del viaje, ahora estoy aquí, en casita y es en todo lo bueno que mi lugar me depara en lo que pongo mi alma y mis energías. No soy muy de mirar atrás…

15. ¿Cómo te sientes después de haber terminado un viaje de tanto tiempo? ¿cómo ha sido el regreso? ¿qué proyectos tienes en mente?

La vuelta ha sido durísima. No la imaginaba así. Antes, cuando vivía tan felizmente en Sevilla no era consciente de muchas cosas. Ahora, viendo mi realidad por primera vez desde fuera, encontrándomela tan de frente, me he sentido muy vulnerable, inseguro, desconcertado. Mi proyecto, como bien he dicho antes, es seguir construyendo mis relaciones personales, construir mi lugar, una familia,… Y seguiré viajando siempre, pero a una escala menos ambiciosa. Creo… Quién sabe… Aún estoy sufriendo algunas bofetadas de desconcierto!

16. Y para finalizar, ¿cómo animarías a nuestros lectores para dar el paso a hacer un gran viaje como el tuyo?

Que no lo piensen mucho. Que solo se detengan a pensar si realmente lo desean y si esto lo tienen claro que compren el billete mañana mismo. Así ya no habrá marcha atrás. Lo único difícil de un viaje es comenzarlo. Que no dejen que el miedo les paralice. Realmente…, viajar…, ¡¡¡ESTÁ CHUPAO!!!

El Titiribici posando con sus títeres y bicicleta en las montañas
El Titiribici y todo su equipo | Fuente: Titiribici

Pablo, muchas gracias por permitirnos soñar a tu lado. Un placer haberte conocido, a ti y a los compañeros tan especiales que te acompañan. Ya sabes que en CicloTraveling tienes dos nuevos seguidores y dos amigos para lo que necesites.

Ya veis amigos, una historia maravillosa contada por una persona excepcional. Si leerlo os ha llenado de ganas de viajar, no os podéis ni imaginar lo que es escucharle en persona. Al final, las cosas más sencillas, las emociones, la risa, las relaciones humanas son las que dan sentido a nuestra vida, por eso viajar en bicicleta engancha y te hace sentir tan libre.

¿Cuándo nos vamos de viaje CicloTravelers?

Nos vemos dando pedales…