Viajar en bici con toda la familia, una experiencia única para grandes y pequeños

Viajar a lomos de una bicicleta con tu vida a cuestas es uno de esos placeres terrenales que se convierten en adictivos en el mismo momento en que te atreves a probarlos. Si además lo haces acompañado de la persona a la que quieres y de los más pequeños de la casa, el viaje se transforma en una experiencia que enriquece a toda la familia de una manera muy especial.

Duna de Pyla
Duna de Pyla

Viajar en bici con toda la familia, una experiencia única para grandes y pequeños

No descubro nada nuevo si digo que la sociedad en la que vivimos está mal montada para la mayoría de los mortales. Cada vez disponemos de menos tiempo para lo verdaderamente importante y, día a día, nos lastramos con infinidad de obligaciones que, a fin de cuentas, repercuten sobre el tiempo disponible para estar con nuestros hijos. El estrés diario, los compromisos y los horarios laborales interminables hacen muy difícil la conciliación de la vida laboral y familiar y, los que más lo sienten son los cachorrillos de león que tenemos en casa. Para nosotros, la educación de nuestros hijos pasa por tirarse al suelo y jugar, por imaginar, por inventar y, sobre todo, por tender puentes con los que descubrir el mundo siendo, en todo momento, un ejemplo para ellos. No olvidemos que…

Las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra.

Cada experiencia nueva que viven los niños es una nueva ventana hacia el futuro que les permitirá contrastar, comparar y descubrir la diversidad del mundo en el que viven, por eso, viajar debería ser una parte importante de su educación. Hacerlo en bicicleta una opción muy interesante y, para nosotros, un elemento clave por diversas razones:

  • La bicicleta te acerca al entorno. Es respetuosa, tranquila y amable. Cuando viajas en bicicleta, la gente se te acerca, te pregunta, se interesa por tu viaje y, casi siempre, se sorprende de que vayas con niños. Los niños aprenden a confiar en la gente, a no tener miedo a lo desconocido y a agudizar ese sentido que te permite identificar a las buenas personas.
Cerdeña
En Cerdeña, Joana, una persona formidable, nos dejó su casa para pasar la noche
  • El mundo está ahí, bajo tus pies. La naturaleza en la principal fuente de información de la que disponemos. Adentrarse en ella es abrir el libro de las esencias. Descubrir los secretos que se esconden debajo de cada piedra, en el fondo de los ríos, a los pies de los arboles de un bosque es algo tan fascinante que marca el alma para siempre. Darles la posibilidad de conocer a la Madre Naturaleza es sembrar sabiduría para el futuro.
  • Convives 24 horas al día. La experiencia de convivir en familia todas las horas del día durante un viaje es, quizás, lo enriquecedor de los viajes. Conversar, aprender, dialogar, respetar, aceptar, compartir… Todas estas pequeñas cosas, son grandes tesoros que descubres cuando tienes la ocasión de convivir día y noche con tu pareja y tus hijos.
Haciendo la cena
Haciendo la cena
  • Los límites los pones tú. Viajar en bicicleta tiene un punto de aventura y emoción derivados de su sencillez. Volver a los orígenes, a un mundo menos tasado y preestablecido te despierta el ingenio y la creatividad. Para nosotros, aprender a vivir con un cierto grado de incertidumbre te enseña a confiar en tus posibilidades y a conocerte a tí mismo. En la sociedad en la que vivimos se intenta eliminar a toda costa las incertidumbres y parece que todo tiene que estar absolutamente bajo control, anulando nuestras capacidades para resolver problemas.

Hasta que uno no arriesga no descubre de lo que es capaz.

  • Conocer el mundo desde otros ojos. Cuando uno viaja, siempre acaba quedándose con las personas con las que tuvo la ocasión de cruzarse en el camino porque son las relaciones humanas las que nos ensanchan el alma y el espíritu. Conocer a otras personas supone darnos cuenta de la relatividad del mundo que nos rodea. Para unos las cosas son blancas, para otros negras, pero en medio de esas dos opciones hay cientos de personas que ven las cosas con millones de matices de grises.
  • Estimula constantemente el cambio, el movimiento y la adaptación a ambos. Mover una bicicleta requiere un cierto esfuerzo físico que, al final, se convierte en parte de tu rutina viajera. Para muchos, ese esfuerzo es una limitación, pero porque no saben que detrás de esa rutina física hay un gran tesoro y una maravillosa enseñanza, ya que conseguir las metas y los objetivos con cierta dificultad te enseña a valorar cada obstáculo, a respetar a los demás y a sentirte humilde ante las dificultades que la vida pone en tu camino.

Antes de preparar un viaje con niños nos surgen mil dudas e incógnitas que, a veces, nos hacen desistir de dar el paso a viajar. El secreto está en darle un margen de incertidumbre al viaje y confiar en nuestras inmensas posibilidad para solucionar cualquier incidencia que surja en el camino… Veréis como después ni lo planificado sale como habíamos pensado, ni las dificultades fueron tan grandes que fueron insalvables.

Confiad en vuestro instinto, en vosotros y lanzaros a la aventura.

¡Feliz viaje, CicloTravelers!